Nuestros sexos se confunden en su boca.
Cada parte de la escena se funde para
formar una argamasa de fantasía. Nuestros cuerpos, el morbo, los
amigos de la infancia, la prohibición, la angustia, la autoridad.
Volvemos a violar la realidad.
A los niños nos gusta jugar a ser
grandes a escondidas de nuestros papás. ¿Si jugamos el juego de los
adultos nos volveremos adultos? Sigo deseando la infantil ansiedad.
Incapaces de analizar o de renunciar a
esta fantasía. Eventualmente crecemos y nos encaprichamos con
volver. Deseamos lo que perdimos, nos agarramos a mamá. Como yo, no
quiero cerrar esta traidora libreta cuando llegan los sueños.
Como si este dulce embeleso rompiera la
realidad.
Dejame en paz, fantasma del pasado. ¿No
ves que lo que hacé me duele?7
No existe el nunca jamás, ella tiene
cien años. ¿Por qué te emperrás en seducirme
A una falsa libertad que es un canto de
sirenas?
Si sabés que es mi drama, mi obsesión
Y sabés que la amo con tierno candor
Con dulzura de niño que besa a su
madre
Y a cambio obtiene perversa sodomía
interior.
Así que llevate estas visiones, las
rechazo
Has sabido elegir el día, de gris e
incierta tibieza
para tentarme con imágenes de azarosas
orgías
e irreales laberintos
A mi dejame aquí, en mi realidad
marchita
de hombre agridulce pero fiel
Con placeres de adulto
y amargo cansancio
Prefiero el palo amargo que sacía
a esos jarabes de nenes que sólo dejan
mas sed.
No hay comentarios:
Publicar un comentario